Hasta ese año me la pasaba viendo a Isabel recostada del lavamanos. Le daba la espalda al espejo entonces yo podía ver su pelo negro y liso moverse mientras hablaba. Me regañaba como la ultima vez. Estábamos en el baño y se puede entender que yo estaba recostada de la pared que da hacia la ducha, cosa que me da mucho asco pero me deje llevar. Ella me escuchaba con atención y asentía repetidas veces, como la gente que ya está más que clara de lo que le estás hablando y solo espera que dejes de hablar. Le dije que el tema con León estaba finalizado y que ahora me sostenía a la idea de recuperar mi ecosistema. Ella se puso contenta, se le hizo un pliegue en el cachete mientras sonreía, volteé mi mirada hacia el espejo para verle el pelo y justo se fue. Ya no estaba recostada en el lavamanos y mucho menos reflejada en el espejo. Quería contarle que el día que conocí a Dylan le dolía mucho la cabeza y a pesar de decirme que no quería una pastill...
Siempre he escrito sobre todos, todas, en relación a lo que sucedió entre el, ella y yo. He escrito sobre situaciones, decisiones, amores, perdón, dolor, dolor, dolor. Mencione a mis amores eternos, amistades perdidas, los mejores años de mi vida, mi familia, mi prima que solía ser la luz de mis ojos, sobre vida, sobre muerte, sobre Dios. He hablado de tanto pero jamas del Blog. ¿hablar del Blog y no con el Blog? Si, algo así. Mi primera entrada nació el 1 de junio del 2012, había abierto el blog en 2011; me tomo casi un año armar las piezas de un rompecabezas de para ese entonces, 15 años; me tomo un año llenarme de valor y escribir sobre el dolor que sirvió de motivación para impulsar esta historia. También, para superar lo emotivo de aquellos días, como dice Quiroga: "No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si eres ca...
Te ves minúsculo bajo el manto de luces, bajo la luz que viaja por años y te ilumina la cara, sientes que giran y abres los brazos como apretando constelaciones y sigues con los ojos en el cielo y besando estrellas. Estas de pie a un lado de la carretera, con la vista a donde el rocío acompaña al alba e ilumina en tenues tonos amarillos y verdes el nacimiento de la montaña, lo observas con los ojos bien abiertos y sé que estas introspectivo, ausente, tu cuerpo inerte pero tú por ahí, en algún lugar. Mis labios se mueven y articulan, te hablo de la sensación de sentirme ajena cuando me veo frente al espejo, durante minutos me examino, mi nariz, mis cejas, la boca, los ojos, veo mi ojos y me siento, siento que eso que veo esta en mi cuerpo o que yo estoy dentro de eso que veo, de esa nariz desviada y la boca profanada, me veo y me siento, me siento en mi cuerpo y mi cerebro visualiza un espacio infinito y extenso, negruzco e inagotable, en el que lo micro y lo macro converge...
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